Empezamos subiendo unos 50 metros en una colina hasta que encontramos un agujero en la tierra donde nos dijeron que los mayas utilizaban para adorar a sus dioses.
Entramos y se miraba como una cueva normal, como de 5 metros de altura no tan angosta y al caminar un poco más llegamos a una gran ventana (entrada y salida de la cueva) impresionante, unos 40 metros de altura y unos 50 metros de ancho.
Al seguir en la oscuridad llegamos a otra ventana en lo alto y uno pasa abajo de ella. En frente de esa ventana se puede observar el pequeño río que pasa por una cueva adyacente de unos 3 metros de ancho y 5 de alto.
Si se continúa por la cueva principal se llega a la última ventana que es la que tiene más vegetación.
El regreso se puede realizar por donde ya se pasó o se puede tomar el río y llegar a la entrada del río a la cueva. El caudal del río es pequeño y lo más profundo que llega son como 2 pies. Uno camina contra corriente.